Siendo un lunes cualquiera en un mes X -el que Ud. haya seleccionado- comienza la sacrificada dieta.
02:00 am. hora de la última comida del sujeto en cuestión: una crema de verduras varias preparada de forma natural, es decir, sin un sobre de sopas Maggi.
PRIMER AVISO: para hacer dieta hay que contar con recursos suficientes para destinar a la alimentación y tiempo; ya que si Ud. pertenece a una familia como la del protagonista, entonces en su casa se come mucho fideo, salchicha y arroz (la antítesis de la figura perfecta) y nadie quiere gastar una hora semanal para recorrer una feria libre. Como si fuera poco, las mañas en la dieta, han expulsado a las legumbres del mapa y "pucha que está cara la palta y el limón".
Por lo anterior, el régimen (alimenticio) debe llevarse a cabo por un individuo que pague su propio alimento, cuente con tarjeta Junaeb (por tanto dispone 32 mil pesos mensuales financiados por el Estado), o en su defecto ser un mimadín al que su madre, nana o abuelita le cocinará cualquier manjar bajo en calorías.
08:35 am.
Se levanta el sujeto 1 sin apetito (la sopa nocturna aun satisface su estómago), pero de todas formas se prepara la primera comida hipocalórica de su vida; un tazón de leche descremada y avena con otros granos que no es capaz de reconocer.
Sospecha que dicho desayuno no es lo suficientemente abundante, por eso es que decide acompañar el menjunje con una tacita de café cargado, esperando que su contenido lo revitalice de forma definitiva.
Una vez depositada en el retrete la expulsión matutina, el sujeto 1 se da una ducha para salir a trabajar, aunque no está seguro de que deba ir, lo hará de todas formas (por si las mocas).
Entonces mientras seca su cuerpo revisa el celular, el cual contiene dos mensajes de texto: el número 6738XXXX ha intentado comunicarse con usted...blablabla -contesta la cagá de celular si para algo lo tienes-.
Aún no sale de casa el sujeto 1, se da las incontables vueltas rutinarias recogiendo un objeto a la vez, ubicándolo dentro de su bolso y terminando de arreglarse para salir; le cruje el estómago.
09:47 am.
Sujeto 1 se lava furiosamente los dientes para hipnotizar las papilas gustativas y así evitar comer, ya que el bocado que pruebe tendrá el mismo sabor: menta industrial.
Se dirige por última vez a la cocina y se agencia una botella plástica con agua, otra técnica "infalible" que le recomendaron para evitar comer a deshoras.
El hombre camina directo a la estación para acercarse a su trabajo, en el camino se percata de cuanta publicidad de golosinas y alcohol hay en los alrededores de su barrio. Le da sed y hambre, pero no cede. Está orgulloso de su logro; haber comido como un pajarito para relucir pecho-paloma un cuerpo renovado.
10:13 am.
Ringtone de una canción de moda se oye en el metro de Santiago.
-¿Aló? Si, si. Entiendo. No, no hay ningún problema. Puta oh. Oka. Será. Ok.
Le notifican que por hoy no le necesitan en la tienda. Molesto pero al mismo tiempo colmado de la alegría del ocio repentino, se devuelve a su casa; ese terrible paraíso de placeres y tentaciones ocultos tras la despensa, en el refrigerador y la panera.
Ha llegado a su casa con un nudo ciego en el esófago, con los dientes lubricados y deseosos, con la mente ennegrecida de grasosas ensoñaciones.
Sin embargo, se contiene como un gladiador famélico ante cien leones de su apetito feroz.
Abre las compuertas del sarcófago de los alimentos perecibles, se aguanta. Abre la imanada puertecilla del congelador y contempla, helado de tres leches y un puñado de porotos ya cocinados.
Entonces viene el idealista triunfo del hombre sobre su naturaleza devoradora. Los cinco mil instintos de consumir todo lo que le rodea, piernas, pechos, senos, corazones, subjetividades, minorías, grasas y postres. Todo es digno de su ansia de consumo. Todo.
El sujeto 1 valientemente barre el piso de su casa, bebe agua y canta canciones de antaño: "eres exquisita como un gran asado con papitas fritas" (...) "y tan deliciosa que me da fatiga..."
Suena el timbre:
-¡Los evangélicos #*#*#*#!
Se aproxima a la puerta mirando por la rendija.
Se aproxima a la puerta mirando por la rendija.
-¡Soy yo! abre hijo.
Y surge entonces el antagonista, Oh fuerza demoníaca cargando en una mano un montón de pan amasado y en la otra, una bolsa azulada quién sabe qué traiga.
Pero el pan ya fue abandonado al menos en el papel por la dieta escogida.
Mientras lava loza contempla al padre con hiriente mirada.
En sus manos discurre la espuma, en su boca saliva deseosa.
-¿Querís amasado con Bistec?
-(Después de la necesaria pausa dramática ) no gracias.
-no me digai que estai haciendo dieta po (risa burlesca)
-no gracias. No tengo hambre.
CRJJCJRJUAGGGGKKKLJJ
12:09 pm. El olor de la posta rosada haciéndose entre el ajo y la sal, inunda la cocina. Le nubla el compendio de recetas y cuidados que archivó en su cabeza. Maldice el olor, mientras a escondidas coge un mendrugo de pan y lo frota contra la sartén humeante, irrigándole al trozo la sangre cocinada, aceite hirviendo y el ajo en cuestión. "Con esto bastará... todavía no me la ha ganado"-se dice relamiendo sus labios, volviendo a los trastos por fregar.
Y luego vienen esas culpas como colosos, los rollos de piel y carne, grasa y sangre. Piensa como ha cambiado su imagen en cosa de un año, dos o menos. "Antes era tan sensual, no se, tenía algo. Una espalda ancha, brazos firmes y claro nunca calugas pero al menos guata plana..."
Luego se recrimina e imagina el holocausto bovino, el martirio de las aves, el azote de los puercos, el tormento infame de los peces y el vía crucis del cordero al palo.
Pobres criaturas...
Proyecta una vida privada del "egoísmo carnívoro", se imagina asceta, comiendo por supervivencia y no por placer, cavila profundamente y concluye que el ser humano es en sí una existencia irreparablemente destructora. Aniquilando hábitats para crear las carreteras que transportan la carne vegetal, interviene ecosistemas creando sembrados y espantando "plagas", aniquila para crear cosméticos o para probarlos, faena para no morir de frío. Destroza y tala para seguir edificando, socava la montaña por el mineral, interviene los bosques para conducir la preciosa electricidad.
"No hay por donde salvar nada", deduce:
El ser humano es cosmófago por esencia.
Erige en su mente un monumento a todos los mártires de sus veintitantos años
12:11 pm.
Se sienta el joven junto a su padre. Con un tenedor en el puño izquierdo y un cuchillo en el diestro.
Suspira, y es cuando el progenitor le mira con el impávido rostro del antagonista diciendo:
-¿Será cierto que Hitler era vegetariano?
A lo que responde con un dejo de superioridad:
-¿Será cierto que John Travolta es gay?
Y deja níveo el plato con los cubiertos y el pan. Satisface por un rato ese apetito insaciable, inadecuado para cualquier tipo de restricción alimentaria.
"Shhh oye cabro, estay bueno pa' hacer una huelga de hambre"
Ríe como el villano que al fin logra desenmascarar al héroe y meterle criptonita por el culo.