(01:00)
¿Qué hace una chica como tú en un
lugar como este?
¿Qué hace un santuario como este en una alimaña como tú?
Disculpa que insista. Eres lo mejor
que me ha pasado hoy
¡Lindo día debió haber sido!
A decir verdad este bar te queda grande
Y bien. ¿Podría conocer el nombre que
sintetiza lo sublime?
Eso, sonríe. ¡Vamos bien!
¡Dame tu número luego pos’ mierda!
Rayen. Increíble, hasta tu nombre es
hermoso
¿Quién rechucha se llama Rayen?
No te rías estúpido
¿Por qué soy tan adulador? Buena
pregunta…
Porque ando caliente y no tengo sexo hace más de seis meses
Y tú pareces suficientemente fácil.
Tengo la ciega esperanza de que mis
palabras románticas
-pestilentes a estiércol-
Suavicen tu rechazo inicial.
¿Qué bebes? ¿Bailas?
Está prendida, pero no es suficiente
¡A emborrachar a la tonta se ha dicho!
Descuida, yo sé que no me conoces.
Te invito un traguito y conversando
nos conoceremos.
O en la pista de baile
Bien apegados mientras aumenta tu ebriedad
Y liberas los candados de tu entrepierna jugosa.
Y pescó el anzuelo. Y se bebió dos
whiskys
-la marca más cara
la muy maraca linda.
Me preguntó lo necesario para recién
bailar conmigo
¡Qué hombre afortunado soy!
¡Qué dicha entre mis brazos!
¡Espléndida evocación!
Ni que fuera la media mina ¡Enana teñida!
Me acerco a sus totipotenciarios
labios y no los dejo ir más.
Por favor lava tus dientes más seguido.
Noche inolvidable tras el baile y
posterior coito en el dormitorio de él.
(En la casa de sus padres)
Luego Camilo Sesto, Raphael y Miguel
Bosé:
“Vivir o morir, morir o vivir pero
contigo (…) si quieres ser mi amante”
“Yo te amo tanto, yo te amo tanto yo”
“Te amaré, te amaré como no está
permitido (…) Como nunca se ha sabido”
Y continuaron las citas y encuentros;
en un carril inequívoco
Directo al corazón.
A la unión de ellos.
También ella, dubitativa, ansiosa,
dichosa y enamorada.
Jeanette, Rocío Durcal y Ana Gabriel:
“Con qué derecho me haces temblar
cuando te acerques a mí sin hablar”
“Amor lo nuestro solo fue casualidad,
la misma hora el mismo boulevard”
“Y la verdad es que estoy loca ya por
ti (…) Que tengo miedo de perderte alguna vez”
Luego (al par de años) tañeron las
campanas
Las alianzas fueron selladas
El arroz arrojado y los pétalos de
rosa
Dichosas nupcias.
Vino el primogénito
La del medio
Y el conchito
Todos crecieron, solo resta el
veinteañero en el nido.
Treinta y más años de matrimonio.
Amor, problemas, penurias, rutina y
convivencia.
Pero aún juntos.
El amor era más fuerte.
Hasta ese entonces cuan bella la vida
juntos.
Pero todo imperio cae
Y los castillos se derruyen desde
dentro.
-Evitaremos la majadera disputa
previa de varios meses-.
(14:30)
Ya me aburriste. Te vas de esta casa
hoy mismo
O tal vez a fin de mes, no hay problema
Sin peros. (Estallando en cólera)
¿Hasta cuándo hueón?
¡Hasta cuando!
Rechuchetu… padre de mis hijos
¡Ándate! (arrojando la ropa sin lavar
a la cuneta)
Por favor no te vayas así.
Aún te amo
Y no entiendo cómo llegamos a esto.
¡Ya hiciste suficiente daño!
Y aunque quisiera que no detengas tu corrosión
Esto se acabó y punto.
La flor marchita pero nunca muere.
Eterno duelo hasta el último día.
“Hasta que la muerte
nos vuelva a separar”

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