La parte más compleja:
Dejar de creer las mentiras.
"Llamar hogar las paredes de un motel"
Este mundo cruel, aterrador me pareció
Hasta que congelé mi pecho
Ralentizando mi caída.
Nada se quiebra cuando ya está roto
No se lamenta el hundimiento de un naufragio
¡Bienvenido a la ciénaga de las emociones podridas!
¡Qué lastima el descubrimiento del autoengaño!
-si tan solo no lo hubiese vislumbrado-
Creía tu corazón un iceberg.
Ingente, indómito, hermoso en su hipotermia
¡Y yo lo podría entibiar!
Luego descubrí un tempano de ese bloque,
-había decrecido-
Y ahora caigo en la cuenta
Que no era sino un diminuto cubo de hielo,
-asequible en cualquier refrigerador-
Ese poliedro estanco al fondo del congelador.
Y nadie lo derritió entre los labios
Yo, el que menos.
El pantanal sigue su avance corrosivo
Toma posesión de los sentimientos blandos
La esperanza la primera en caer
-¡cuán equivocados estaban!-
La podredumbre aniquila la ternura
Enmohece el cariño
La creencia en el amor,
Es la única tierra firme aun entre el fango.
Y gente como tú, amenaza con hundirle aún más.
Quiero derretir tu corazón con mi resoplido,
Con mi hálito gimiente.
Si hacia allá íbamos
¿En qué momento nuestra canoa quedó anegada?
-siempre las turbias aguas penetran-
¿Bajo que circunstancias dejaste de "achicar"
con tus palmas, lo que surgía?
Yo solo no podré frenar la inmersión.
Bienvenido a la ciénaga de las emociones
¡Se pudrió todo!
Y si bien queda esa tierra firme,
-que más vale ignorar-
Los cocodrilos y boas se han hecho al mando,
No oses volverte a acercar
Bienvenido a la ciénaga de las emociones
hazte cargo de lo que hicimos.
¡ya no tienes como escapar!
Ave Caesar Morituri Te Salutant



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