Las letras, ¡cuánto embriagan, conmueven y a veces, abaten!
En su origen lo literario primaba en la oralidad, destacando los aedos y rapsodas, el más reconocido, sin lugar a dudas Homero.
Literatura puede ser entonces, textos orales o escritos y según sus características propias, puede ser de carácter argumentativo, como un ensayo; también periodístico incluso, ya que a través de los medios masivos de información, se crean estrategias discursivas para plantear un hecho contingente.
Se redacta con cierta opinión, desde una subjetividad enmascarada -en el mejor de los casos-.
Puede en un afán de plasmar la interioridad, constituir la poética o lírica; y aquél género que más clama por mi atención, el narrativo. Es en este formato, sea relato, narración, cuento o novela, que el énfasis se sitúa en el contar una historia, un argumento.
En mi opinión desde la narrativa se puede abordar todos los medios descritos anteriormente y fundirlos en complejos entramados semióticos y artísticos (sin desmerecer el resto de expresiones de la literalidad)
Según Mijaíl Bajtín, en Épica y Novela, la novela se caracteriza como el género de la literatura más fresco e incatalogable, amplio, diverso y en constante reinvención.
Incluso llega a compararlo con una lengua nueva, en contraste con una lengua muerta que vendría a ser la creación abordada usualmente en las poéticas clásicas.
En este blog Ave Caesar Morituri Te Salutan* o Ignacio Bravo Prieto, expondré mis escritos, que se han desarrollado en mi incipiente trabajo, en la poesía, la narración y el relato aunque también en dibujos bastante rudimentarios.
Este es un espacio de difusión de escritos, reflexiones, críticas y emociones que pretendo llevar al lector con el simple objetivo, de no fatigar a mis usuales lectores simpatizantes e intentar llegar a nuevas audiencias.
*"Ave Caesar Morituri Te Salutant" es una locución latina que significa "Salve Cesar los que van a morir te saludan"/ "Salve César los moribundos te saludan". Citada en las Vidas de los doce césares de Suetonio. Es tradicionalmente atribuida a los delincuentes ajusticiados como si fuesen gladiadores. Históricamente, esta frase se utilizó en un espectáculo acontecido en el 52 d.c. en el lago Fucino por criminales destinados a morir en combate en simulaciones de encuentros navales ante la presencia del Imperator romano Claudio, quién habría contestado: «Aut non» («O no»).
Stgo de Chile. 20 de abril del año 2015.
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